n° 53 – Ano XVIII – Março de 2020 ISSN 2525-2992  →   VOLTAR

Internacional

El arte después de la pandemia

En el mundo han acontecido aparentes irracionalidades y en la lógica cartesiana, deberán ser analizadas en el futuro

*Ernesto Muñoz – AICA/Chile

*Ernesto Muñoz: curador independiente, critico de artes de la Universidad de Chile, presidente de AICA Internacional Capitulo Chileno.

El momento histórico que vive el mundo en la actualidad, merece en el futuro ver miradas un tanto diferentes de las comúnmente aceptadas, porque se han producido sin algún propósito, hechos ocurridos que fueron impensados por los más avezados predictores de los hechos sociales. En el mundo han acontecido aparentes irracionalidades y en la lógica cartesiana, deberán ser analizadas en el futuro. Y será el arte el encargado de analizar y entregar una respuesta. Hemos visto a la cinematografía ser capaz de producir películas basadas en guiones premonitorios en ámbitos diferentes, y otras de carácter denunciante de hechos reprobados por la comunidad. El arte tiene precisamente esa virtud de poder imaginar realidades no previstas, como estrellas de colores en un universo visto desde siempre como monocromático.

La pandemia nos hizo ver algo increíble, algo imprevisto fuera de toda lógica, fue observar como la economía mundial fue atacada y paralizada por un virus, pequeño en su tamaño y gigante en sus consecuencias. Nadie hubiese pensado en la fragilidad de la economía de mercado, basada en el bienestar que entrega la posibilidad de un consumo masivo de productos no estrictamente necesarios, pero que con mecanismos de mercadotécnica hacen que la gente adquiera, tal como es el caso de los suntuarios y de los servicios no necesarios para la vida cotidiana, como lo son la belleza corporal y el lujo.

“La existencia de un poder latente en los consumidores, nos lleva a considerar a otro poder, que es el relativo a los medios de comunicación…”

El fenómeno observable que llama la atención, es lo que sucede cuando los consumidores dejan repentinamente sin acuerdo previo de demandar productos en el mercado y ver a la oferta paralizarse. Las economías de los países sucumben en un lapso increíble de tiempo, algo irracional nunca imaginado. Se puede pensar entonces en el gran poder de los consumidores que, frente a un abuso de la oferta, tenga como respuesta dejar de adquirir los productos o servicios ofrecidos incluso en situaciones de monopolio, como ha sido el caso del petróleo que incluso se llega a precios negativos, es decir el oferente regaló y pagó para que le retiraran el producto. Es este poder que si los consumidores logran controlar podría ser en el futuro el catalizador de la conducta abusiva de parte de la oferta y con ello el poder político pasaría a segundo plano. Hay en Estados Unidos y en otros países organizaciones de consumidores, con el poder de denunciar y frenar acciones de la oferta, si este modelo se replica en el resto del mundo cualquier modelo social, deberá considerarlo.

La existencia de un poder latente en los consumidores, nos lleva a considerar a otro poder, que es el relativo a los medios de comunicación. Podemos ver que se genera un interés de los conglomerados empresariales que  dominan el capital, por adquirirlos o controlarlos mediante los contratos de publicidad para sus servicios o productos. Los empresarios claramente se han dado cuenta de este poder latente de los consumidores y mediante el control de los medios de comunicación, logra inhibir información considerada tendenciosa para sus intereses. Al dominar los medios de comunicación el arte sufre un control evidente. Se establece un arte oficial, donde se acepta solo el que no denuncia abusos e irregularidades provenientes del ámbito empresarial. El ejemplo más claro son los bancos comerciales y sus cobros de intereses abusivos, mediante el control de los medios de comunicación usando avisaje publicitario, logran una dependencia financiera y estos no denuncian el abuso perpetrado a la comunidad, por temor a quebrar al dejar de tener financiamiento. Esta clara la complicidad del poder político en aceptar esta situación, en algunos países, y no promulgar leyes tendientes a independizar financieramente a los medios económicos. De paso podemos mencionar respecto de la publicidad, el trabajo de artistas gráficos, creativos, cineastas, actores entre otros, los cuales quedan sometidos a participar en un arte oficial, que no admite posiciones en contrario.

“El arte sobrepasa al ideologismo, en la búsqueda de valores intelectuales superiores, superando barreras impuestas por pensamientos políticos…”

El arte en el libre mercado establecido en el mundo, el cual nuestro país fue el que lo adoptó en la época de la dictadura de Pinochet y que los siguientes gobiernos democráticos lo mantuvieron, y solo frente a los sucesos de octubre del año pasado, donde la población manifestó su desacuerdo, ha sido posible poner en jaque este modelo socio-económico y se espera que solo una futura constitución, que el pueblo deberá votar en los próximos meses, dará luz a una real intervención del estado en el mercado, la cual en estos días de pandemia se ha visto como necesaria, en acciones como es la fijación de precios, lo rechazada durante años por los defensores del neoliberalismo.

Algunos defensores del libre mercado pecan de exceso de ideologismo político, y pueden ser tan extremistas como lo son los terroristas. Incluso hay un economista argentino que ha proclamado el Anarco Capitalismo, defendiendo a ultranza el libre mercado y negando cualquier otro modelo económico.

El arte sobrepasa al ideologismo, en la búsqueda de valores intelectuales superiores, superando barreras impuestas por pensamientos políticos. Pero lamentablemente debe servir como herramienta de protesta frente a los excesos de parte del poder político, religioso o económico.

¿Es la política la que nutre el arte?. ¿O al revés es el arte el que nutre a la política?. Durante años hemos observado como el arte ha estado al servicio de la política. Vemos como en los países comunistas que aún sobreviven, casualmente el arte si no es el oficial es acallado y perseguido, pero sin embargo en los países neoliberales el arte es usado para atacar el sistema abiertamente con la libertad propia establecida en el país. Podemos observar en un determinado país, los políticos afines a ideas de izquierda atacan al sistema político imperante y personas afines a sus ideas en países donde esta establecido un gobierno de su ideología reprimen a sus opositores. Vemos a diario en Chile, a los comunistas hablar públicamente de abuso de derechos humanos y condenan al gobierno, pero cuando se le habla de los derechos humanos en Cuba… guardan silencio. Es la doble cara de las ideologías y sus seguidores, su ceguera frente a realidades evidentes e indefendibles, es obligada por una disciplina partidaria y entonces deben negar, acatar y aceptar.[1]

Dulce Compania, 2011. 300 x 600 x 800 cm. Reglas de madera, metal, luces y motores electricos.

Algunos artistas en distintos países suelen dar a conocer lo que consideran abusos soportados por la comunidad, ya sea provenientes del poder político como del poder religioso aún imperante en varios países, o bien de índole económico, o de desigualdad social o de carácter cultural, como una practica habitual de su actividad artística, hacen del arte una protesta social. Todo ello no necesariamente puede tener un fundamento político. Denunciar la corrupción la puede hacerlo un comunista, como un neoliberal o un miembro de la extrema derecha. No hay un ideologismo político inmediato. Esta situación se ha visto en Chile, en sus reclamos sociales de octubre de 2019. Los partidos políticos han sido sobrepasados por la población. El arte ha estado presente en la denuncia, acciones de arte, documentales, música, murales y lecturas murales lo hacen ver. Otro caso es el de los abusos sexuales perpetrados por sacerdotes a miembros de la sociedad, donde la población sin color político condenó abiertamente, llevando a la Iglesia a una situación insostenible.

Distinto es el uso ideológico en el arte, cuando teniendo como pretexto defender un determinado pensamiento, se conforma una organización artística para sostenerlo. Cuando se crean instituciones, periódicos, concursos y actos culturales, cuyo control y objetivo aparente es la preservación de un grupo de artistas con carnet partidista, que imponen su obra en el contexto que el arte oficial permite. Hemos visto como artistas se han cobijado al amparo de un partido político, y de esta manera han obtenido por extrañas circunstancias premios oficiales consagratorios en el mundo del arte, durante el periodo de gobiernos políticos, donde su partido ha sido parte constitutivo con lo cual tiene poder de decisión en el ámbito de los jurados, en el momento de designar a los elegidos para el otorgamiento del premio.

“El modelo socio-económico extremo opuesto a la izquierda, partidario de la intervención del mercado, esta el neoliberalismo, defensora a ultranza del libre mercado…

El arte no solo se nutre de situaciones de abuso de poder materializado por artistas militantes de partidos políticos en gobiernos democráticos, sino también en casos donde impera la plena libertad, se pueden encubrir delitos delincuenciales en el arte y no son reportados por el poder político.

El modelo socio-económico extremo opuesto a la izquierda, partidario de la intervención del mercado, esta el neoliberalismo, defensora a ultranza del libre mercado. Es justamente en el mercado donde se pueden encubrir delitos mayores, como el lavado de dinero y el trafico de obras. Podemos observar a diario como hechos claros de delincuencia son poco a poco aceptados como normales. La aparición de grandes coleccionistas con inversiones cuantiosas en obras de arte, sin que alguien averigüe la procedencia de los fondos para adquirirlas. O bien los remates de obras en valores estratosféricos, por parte de personas que pueden operar en paraísos fiscales y no hay autoridad competente alguna que investigue. Las obras transadas son el interés publico, pero en relación a la procedencia del dinero, no existe interés de parte de las autoridades políticas, en averiguar la justificación legal razonable de su procedencia.

Las obras de arte, evidentemente han pasado a reemplazar a los objetos habituales de valor económico. Una colección de arte puede ser más valiosa en su valoración financiera, en relación a mantener un deposito de barras de oro en un banco o a ser propietario de un paquete accionario mayoritario de una gran empresa multinacional. Este sobrevaluo de las obras de arte, atrae por cierto a las falsificaciones de estas por delincuentes y aún en otro plano, el robo de piezas arqueológicas en países de menor desarrollo, que pasan a ser obras de arte y transadas en el mercado.

Respecto al accionar delincuencial usando al arte, no implica una justificación del ideologismo político, sino es la ética social, la que lo condene y el poder político lo acepte. Los políticos rechazan el trafico de arte, pero no son capaces de dictar leyes o adoptar acuerdos ente países para impedirlo y perseguirlo.

¿Y qué hace la critica? La critica en muchos países se pone al servicio de la política, por diferentes razones y deja de ser independiente. En estos casos de delincuencia en el uso del arte, prefiere ser un observador más y dejar pasar por considerar que son temas que están fuera de su ámbito.

Dulce Compania, 2011. 300 x 600 x 800 cm. Reglas de madera, metal, luces y motores electricos.

Los roles de la Critica y la Curitoria.

Haciendo un poco de historia merece recordar, un explosivo momento en el mundo del arte, con la aparición de Harald Szeemann instalando el concepto de curador. Esta especialidad posibilitó contar con una persona capaz de organizar una exposición o acto artístico, mediante una selección previa, observando un objetivo a cumplir con el suceso. Además, Szeemann acabó con la hegemonía París-Nueva York y permitió al mundo del arte realizar sus propias curatorías, sin tener que contar con un patrón de referencia.

El rol del curador, en la actualidad, ha adquirido mucha importancia, por imprimir en cada exposición una connotación especial, al asociar la muestra a una persona, en este caso el curador. El curador presenta en algunos casos el proyecto de exposición bajo un objetivo al cual concurre uno o varios artistas. Propone el tema y los artistas aceptan el desafío, al materializar obras con un sentido propuesto por el curador. Ha ido ganando un prestigio al ejercer su profesión, pero también una responsabilidad frente al publico. En estos momentos al curador se asocia al critico de arte, porque lo complementa, en la guía que deben hacer para el publico de las obras que se exhiben. Con el tiempo el curador se ha ido cercando en su trabajo al del critico de arte y se da el caso de personas que ejercen ambos oficios, son críticos de arte y curadores.

[1] Debemos observar que en los dos últimos Congresos de AICA Internacional celebrados en Cuba como en Taiwán, se omitió el tema sobre la libertad de expresión y la represión del estado para los artistas.

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