Internacional

Bienal del Mersosur presenta su 12ª edición. El tema central es el universo femenino

Entrevista con Andrea Giunta, profesora, investigadora y escritora – es la tercera mujer en la curaduría general de la Bienal

Maria Amélia Bulhões – ABCA/Rio Grande do Sul

Andréa Giunta con obra de Judy Chicago. Foto: Rob Verf

Maria Amélia Bulhões La Bienal del Mercosur tiene una fuerte tradición masculina, en 12 ediciones eres la tercera mujer curatorial general. Cómo ves este problema?

Andréa Giunta – Las cifras no me asombran. Repican el 30 % que en el mejor de los casos representan las artistas en el mundo del arte. Es cierto que las mujeres están mejor posicionadas en la gestión. Aun así los cargos directivos, los más jerárquicos y ejecutivos, generalmente están ocupados por varones que, además, generalmente ganan más que las mujeres. Puede consultarse al respecto el analítico de salarios en museos en los Estados Unidos que publicó la revista Hyperallergic de Nueva York. Sobre 29 instituciones líderes en ese país, solo 7 están presididas por mujeres, y solo la directora del American Museum of Natural History llega a las 7 cifras, pero el director del MoMA gana más del doble que ella.

Más allá de eso, me sentí muy bien trabajando en la Bienal. Con absoluta libertad para desarrollar el proyecto –dentro de las muchas coyunturas financieras que se plantean: la ciudad y la comunidad que posee los recursos para apoyar una iniciativa de la envergadura de la bienal no acompañan con la decisión que se precisa un proyecto tan relevante para todxs.

 

Maria Amélia Bulhões Qué apoyo conceptual y estrategias usaste para desarrollar el proyecto para esta bienal cuyo tema es ‘feminismos’?

Andréa Giunta – El soporte conceptual se gestó desde experiencias y desde estrategias que fuimos diseñando en los dos años que llevó la preparación de la bienal. Por un lado, la experiencia de haber co-curado Mulheres Radicais, una exposición en la que durante siete años trabajamos con Cecilia Fajardo-Hill, centrada en artistas mujeres de América latina de los años 1960-1985. Cuando me propusieron desde la Fundación de la Bienal 12 presentar un proyecto estaba viajando a montar la exposición en la Pinacoteca de Sao Paulo. La bienal representaba la posibilidad de expandir la investigación, muchos aspectos que resultaba urgente desarrollar, por ejemplo las identidades fluidas, no normativas, las identidades negras. Por otra parte el seminario “Arte, feminismos y emancipación” que organizamos en Porto Alegre en noviembre de 2018, en el que participaron muchas artistas, performers, y que contó con la participación de Rosana Paulino, Igor Simoes (hoy curador pedagógico de la bienal), Roberta Barros, Carmen Lucía Capra, que contó con la presencia de artistas como Claudia Paim, Julha Franz, y con presentaciones de dos de las directoras de la Fundacion de la bienal María Berenice Días y Gloria Crystal, además de Gilberto Schwartzman, ese seminario fue una extraordinaria plataforma de ideas. Se hizo en el contexto de la Feria del Libro y transcurrió a sala repleta. Esa fue una forma de evitar desde un principio que la bienal aterrizase como un plato volador en la ciudad de Porto Alegre. Durante 2019 Igor Simoes llevo adelante un programa extraordinario, que se organizó en torno al concepto de Territorio Kehinde, un concepto que proviene de la novela de Ana María Gonçalves, Un defeito de color, y cuyas actividades están en este momento en el site de la bienal.

En el texto que sirvió de plataforma conceptual de la bienal cito a autoras como Carolina Maria de Jesús, Clarice Lispector, Nelly Richard o Denise Ferreira da Silva, que permitieron introducir reflexiones sobre la necesidad de crear, sin dejar de lado los condicionamientos de clase, sexo, raza; sobre el concepto de diferencia sin separación; sobre el género como construcción y como identidad. Al tiempo que elaboraba esta base, invité a Fabiana Lopes y a Dorota Biczel a integrarse al equipo curatorial, junto a Igor Simoes. Cada uno especializado en un área de conocimiento, Fabiana en artistas de Africa y afro descendientes de Brasil y el Caribe, Dorota con especialización en arte de Perú, Ecuador y países del Este, e Igor, con especialización en arte negro del Brasil y en educación. Creo que es un equipo que permite comprender la selección de artistas y las estrategias pedagógicas que se fueron articulando.

La bienal también publicó una revista, con la palabra de las artistas, en primera persona, que es un foro y un coro de voces y pensamientos. Estamos en este momento preparando el catálogo y una edición ampliada del Jornal.

En la selección de artistas, si bien nos centramos en artistas mujeres, en un sentido heteronormativo, pero profundamente involucradas con las agendas urgentes del feminismo, también invitamos artistas trans, artistas gay, artistas varones involucrados también con las agendas del feminismo.

 

“Las posiciones sobre qué hacer después no coincidían. Pasados diez días tuve la necesidad de escribir a todxs lxs artistas, como curadora general de la “bienal, y preguntarles como estaban. Se fue generando un diálogo muy afectivo…

 

Maria Amélia Bulhões – Debido a la pandemia, muchas instituciones tienen que reinventarse. Cuáles son las decisiones más importantes que tuvo que tomar ante el desafío de hacer de la Bienal 12 un evento en línea?

Andréa Giunta – Dudamos, como muchos, sobré qué hacer. Lo primero fue resolver problemas urgentes, que artistas que estaban en Porto Alegre volviesen a su país, que artistas que estaban por viajar no lo hiciesen, y cuidar al equipo de la bienal, ya que uno de sus integrantes dio positivo. Fueron momentos extremos, dedicados a lo urgente. Las posiciones sobre qué hacer después no coincidían. Pasados diez días tuve la necesidad de escribir a todxs lxs artistas, como curadora general de la bienal, y preguntarles como estaban. Se fue generando un diálogo muy afectivo. A lxs que respondían lxs invitamos a grabar un breve video con el celular, y así comenzamos a subir estos videos, muy cálidos, precarios, en los que lxs artistas cuentan dónde están y qué obra iban a presentar en la bienal. Se fue creando un archivo de afectos que creo que es único. Hay más de 30 depoimentos, testimonios. El panorama era incierto. Muchas bienales pospusieron la fecha de inauguración. Nosotros, gran parte del equipo, tuvimos la necesidad de explorar el presente, qué sucedía, lo que implicaba también dar continuidad laboral al equipo, y pensar en qué medida la bienal podía vincularse al presente, a las necesidades educativas, adaptables al celular, que es en muchos casos la única conexión digital que posee una familia, a fin de expandir formas de conocimiento. Hoy no sabemos qué es el futuro, que es la normalidad. Nos preguntamos en el equipo de la bienal, incluso, si queremos volver a la “normalidad” que dejamos en marzo. En lo personal, no. Era y soy muy crítica respecto del estado en el que estaba el mundo, un mundo de desigualdad, exhausto, expoliado. No se si podremos contribuir efectivamente a un cambio, pero al menos decidimos pensar, y el arte es un modo de hacerlo. Así que nos dedicamos estos tres meses a volcar la bienal en el site, en un formato específico. Y la gran, inmensa alegría, hoy, es el uso que le están dando los educadores, que supera todo lo que imaginábamos. En una conferencia de prensa, una periodista nos preguntó si teníamos noción de lo que habíamos hecho, que mientras museos y bienales paraban nosotrxs habíamos creado este sitio en el que están todas las obras, los videos y los proyectos de obras site specific online. La tristeza, en relación con el proyecto original, es que había cerca de un 30 % de obras que iban a suceder en la bienal, performances, instalaciones site specific, instalaciones de proyectos de investigación, de interacción con el público. Eso no va a suceder, y no tengo certeza que suceda. Todos hemos perdido muchas cosas con esta situación extrema. Hemos perdido personas queridas, hemos acumulado sobre nuestros cuerpos las marcas del aislamiento, de la inmovilidad. No es posible que nadie salga indemne. Incluso, pienso, las exposiciones y bienales pospuestos abrirán con control de espectadores, gel, barbijos, distancia social y sanitaria. Han perdido, no serán como se las imaginaba. La experiencia estética en los museos mutó, cambió. Esperamos poder abrir la versión que sea posible de la bienal, pero no podemos poner fecha. En tanto, hemos multiplicado la bienal tanto como pudimos. Decidimos explorar el “mientras tanto” sin saber si “el que vendrá” será el momento que imaginábamos.

“El mundo digital y su predominio como experiencia cotidiana para acceder al conocimiento ya se había instalado en nuestra vida desde el celular. Pero el mundo del arte no elaboró herramientas capaces de acompañar esta cotidianeidad…”

Maria Amélia Bulhões – Cree que las restricciones y prejuicios con respecto a Internet cambiarán en el campo de las artes visuales después de este período en el que vivimos? Crees que es posible volver a la situación que teníamos antes de la pandemia? Es eso deseable?

Andréa Giunta – No puedo hacer futurología sobre lo que va a suceder. Sí sé que mi malestar con el estado del mundo del arte es anterior a la pandemia. No es deseable ser parte de un mundo en el que las obras de arte cuentan más que las personas, en el que los presupuestos para mover una exposición replican la concentración de capitales, concentración que en diversas formas es también responsable del derrumbe que precipitó el virus. El virus, como lo han sostenido muchos especialistas que lo anticipaban, era una posibilidad inminente y es una posibilidad futura. El mundo del arte había llegado a un estado absurdo. Ojalá no regresemos a lo mismo, ojalá pensemos y articulemos nuevas opciones. El presente es, en gran parte, nuestro futuro. Por mucho tiempo estaremos en ciclos del virus, y muchos científicos sostienen que los ciclos de este u otro virus, se entrelazarán. Creo que estos tres meses, si fueron explorados más allá del formato de zoom y de la liberación de pdfs que dominó, como estrategia de acción  de los museos –junto a la suspensión de contratos que contribuyeron a la precariedad y a la crisis del mundo del arte—permitieron explorar formatos específicos, que no compiten con la experiencia de ver las obras en el espacio. Creo que los museos se siguen pensando en relación con públicos masivos, con cortar el ticket. Eso no volverá por un tiempo, no sabemos por cuánto. En tanto, ¿qué hacemos? La parálisis fue interpretada como una especie de huelga al presente. No hacer nada como una forma de protesta. Es completamente válido. Pero hacer en un sentido distinto al normado, al que se esperaba, también es una forma de protesta. Para mi es una forma activa de contribuir a elaborar reflexiones sobre las transformaciones urgentes. Algunxs piensan desde la inmovilidad. Otros pensamos desde la acción, que también es generadora de pensamiento.

El mundo digital y su predominio como experiencia cotidiana para acceder al conocimiento ya se había instalado en nuestra vida desde el celular. Pero el mundo del arte no elaboró herramientas capaces de acompañar esta cotidianeidad. Estos tres meses actuaron como un catalizador extremo: el cambio que se anunciaba, que se producía en la vida cotidiana, pero que la cultura erudita no podía seguir, fue forzado. Algunos adoptaron formatos cómodos. El zoom. Se produjo una “zoomificacion” de la cultura. Otros decidieron investigar lo específico y, sobre todo, cómo trasladar la experiencia (no la exposición, es errado hablar de exposición en la red) al celular, que es, entre todas las herramientas digitales, la más democrática, aunque la manejen corporaciones –el gran desafío es que el Estado entendido como lo común pueda liberar su uso para que realmente sea una herramienta democrática. ¿Cómo pensamos la experiencia del museo en el celular, de la galería en el celular, de la bienal en el celular? No es que hayamos acertado con lo que hicimos con la Bienal 12 online –creo que en este momento tenemos que dejar de lado todo exitismo–, pero al menos aceptamos el desafío, nos sumergimos en la tarea. No nos quedamos esperando la fecha de la inauguración, una inauguración en la que tendremos que distribuir alcohol en gel, barbijos y mantener distancia sanitaria. Los protocolos no son los contenidos, no es el pensamiento al que podemos contribuir desde el arte. Son asunto de las autoridades sanitarias, que las instituciones del arte tienen que respetar haciendo notar lo específico. En muchos sentidos, el mundo del arte dejó pasar estos tres meses, no hizo la tarea, perdió la oportunidad de contribuir a diseñar un mundo distinto al que volver, un volver que no sea restaurar sino transformar.

 

“Si los artistas paran es como si paran los científicos: a nadie le importa. Es muy triste trabajar en el mundo del arte y observar esa falta de cuidado…”

Maria Amélia Bulhões – Como curador general, ¿qué observó en las relaciones entre todos los participantes de esta Bienal que tiene lugar en medio de un cataclismo mundial?

Andréa Giunta – No puedo responder en forma ordenada porque estoy inmersa en muchas percepciones. Observé que todos precisan que les pregunten cómo están; observe que los artistas siguen creando aun en la adversidad; aprendí a respetar tiempos, a acompañar; observé que el mundo del arte está fragmentado: el mercado busca formas de subsistencia, los museos buscan formas de subsistencia, los artistas estuvieron desamparados. Ningún museo se preguntó de qué vivían los artistas, cómo estaban. El museo no fue la casa de los artistas, fue un edificio con objetos en las paredes y con las puertas cerradas. Usaron el trabajo gratuito de los artistas que en términos generales participaron en zooms sin honorarios. El mundo del arte se sostiene con el trabajo gratuito de lxs artistas. Eso es lo que pudo verificarse. Y es realmente triste. Desde la bienal mantuvimos los contratos y los honorarios de los artistas más allá de la realización física de la bienal. Y no fue sencillo hacerlo. No veo que eso se haya replicado en el tejido institucional del mundo del arte. Si los artistas paran es como si paran los científicos: a nadie le importa. Es muy triste trabajar en el mundo del arte y observar esa falta de cuidado.

 

Maria Amélia Bulhões – En su opinión, cuál es el papel de los críticos, curadores y estudiosos del arte contemporáneo en la situación actual?

Andréa Giunta – No lo sé. No puedo anticipar nada sobre el futuro. Traté de comprometerme tanto como pude con el presente. Un presente en el que escribí, enseñé, mantuve tanto como pude el equipo con el que trabajamos en estos dos años. Respeto profundamente a quienes en este momento crítico no pudieron hacer nada –lo entiendo en relación con las personas, no con las instituciones: estas tienen una responsabilidad social. Pero también respeto a quienes cada día pensaron que hacer también es pensar. Esta es una forma de entender el mundo que perfectamente comprenden quienes están involucradxs con las diversas agendas del activismo, de la acción que se analiza, se evalúa y se dirime en la urgencia.

n° 54 – Ano XVIII – Junho de 2020 ISSN 2525-2992  →   VOLTAR

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